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LOS AGUASCALIENTES: Centros Culturales en el Corazón de la Selva Lacandona y en las montañas y rincones zapatistas.
LOS
AGUASCALIENTES: Centros
Culturales en el Corazón de la Selva Lacandona y en las montañas
y rincones zapatistas.
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Una
prueba de la preocupación del zapatismo por la reivindicación
de las necesidades espirituales del hombre, es la creación de los
diversos “Aguascalientes”, que no son sino centros culturales, de reunión
e intercambio entre el EZLN y sus bases zapatistas, con la
sociedad civil de México y del Mundo. El primero de estos “Aguascalientes”,
fue creado en remembranza a la ciudad de Aguascalientes en donde se realizó
la histórica Convención de Aguascalientes en 1914,
durante la Revolución Mexicana, que reunió a lo mejor
de las distintas fuerzas que entonces luchaban contra la dictadura de Porfirio
Díaz.
Este
“Aguascalientes” fue creado en pleno corazón de la Selva Lacandona,
en las cercanías de la comunidad tojolabal de Guadalupe Tepeyac,
en el municipio de Las Margaritas; con la finalidad de albergar en él
a la Convención Nacional Democrática a la que llamó
el EZLN y que se realizó del 6 al 9 de agosto de 1994. En lugar
de encaminar sus esfuerzos y sus escasos recursos a la construcción
de trincheras y casamatas o a la adquisición de armamento; el EZ
y sus bases de apoyo construyeron en tan sólo 27 días, un
enorme navío que albergaría a los 6 mil visitantes de todo
el mundo que ahí se dieron cita para ser testigos de esta revolución
pacífica y cultural que anima los umbrales del siglo XXI. Los zapatistas
construyeron albergues, instalaciones para la prensa y una gran biblioteca
para la que solicitaron la donación de libros.
En
febrero de 1995,durante la que los zapatistas llamaron “la traición
de febrero”, el Aguascalientes de Guadalupe Tepeyac fue arrasado
por el ejército federal, la torpeza de Zedillo lo llevó a
creer que destruyendo las instalaciones, destruiría también
el símbolo en que ya se había convertido.
No
fue así. El “Aguascalientes”, “el navío de la Esperanza”,
“el barco de Fitzacarraldo”; “el símbolo”; habría de resurgir
de entre la tormenta varios meses después, recompuesto, multiplicado.
Como en la profecía de Espartaco: “Volveré y seremos miles”,
el “Aguascalientes” volvió multiplicado por cinco, uno en cada región
de influencia del EZLN. Cinco “Aguascalientes”, cinco bibliotecas en plena
selva, cinco centros de intercambio cultural entre personas de todas las
razas, de todos los colores, de todas las lenguas, de todas las creencias;
pero animadas por un solo corazón y una sola meta: “crear un mundo
donde quepan todos los mundos”.
"Los
invitamos a hacer muchos Aguascalientes como respuesta a la destrucción
del Aguascalientes de Guadalupe Tepeyac, y que esos Aguascalientes estén
en los centros de resistencia”. Queremos decirle a la sociedad civil “vamos
a hacer muchos Aguascalientes y necesitamos que tú nos ayudes. Vamos
a tener centros de resistencia y ahí queremos que tú (sociedad
civil) y yo (EZLN) hagamos algo juntos por el bienestar de los indígenas:
que pongamos un buen hospital que no sea del gobierno, con medicinas, doctores,
equipos, etcétera, con escuelas y talleres de capacitación,
con juegos infantiles y talleres y escuelas para mujeres, con su cine y
su teatro, sus juegos deportivos y todo...”
En
los “Aguascalientes” se ha dado cita lo mejor de la intelectualidad nacional
e internacional: escritores, filósofos, actores, cantantes, dirigentes
políticos, creadores, científicos. Todos con el afán
de conocer más de cerca la propuesta zapatista y de ofrecer su oficio
y sus recursos a esta causa. También ha llegado hasta ellos lo mejor
de la sociedad nacional e internacional: hombres, mujeres, niños,
ancianos comunes y corrientes. Amas de casa, profesores, artistas, electricistas,
obreros, desempleados. De todas las corrientes políticas y de todas
las religiones, así como de todas las preferencias sexuales. No
hay distinción, todos hemos tenido cabida en esos espacios creados
para ello.
En
los “Aguascalientes”, la sociedad civil ha tenido la oportunidad de aportar
su granito de arena de la forma que deseé o pueda hacerlo: Participando
en los Campamentos por la Paz, impartiendo talleres o cursos, aportando
alimentos, materiales y herramientas, participando en la construcción
de escuelas y centros de salud o, simplemente, intercambiando ideas y experiencias.
En
los “Aguascalientes” también se baila, se baila mucho: en las bienvenidas
que preparan las bases zapatistas para los visitantes y que suelen ser
muy emotivas, en las despedidas que suelen ser igual de emotivas, y
en cualquier otro día, con cualquier pretexto. Es paradójico
que estando como están las bases de apoyo rodeadas y asediadas por
los militares, que muy a su pesar han tenido que cambiar sus hábitos
y se han tenido que adaptar en la medida de lo posible a las nuevas circunstancias
que los rodean; es paradójico que bailen tanto. O tal vez no. Tal
vez esto sea una válvula de escape, un mecanismo de autodefensa
para no estallar, para no verse tan afectados psicológicamente.
Para
entender mejor lo que significó la creación del primer “Aguascalientes,
ahora desaparecido pero que dio orígen a un símbolo, y para
entender mejor también lo que significó la realización
de La Convención Nacional Democrática; al final de este capítulo
anexaremos el comunicado zapatista del 6 de agosto de 1994.
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UN PODEROSO NAVIO: EL AGUASCALIENTES
Al semanario nacional Proceso:
6 de agosto de 1994.
Al periódico nacional La Jornada:
Al periódico nacional El Financiero:
Al periódico local de San Cristóbal de Las Casas,
Tiempo:
Señores:
Hoy no hay comunicado, nomás les escribo para
que no se sientan solos los que no quisieron o no pudieron venir al delirio
neozapatista: la convención Nacional democrática. En una
posdata va la mera verdá’ sobre “Aguascalientes” (a ver si con mi
“confesión” se siente aludido Prigione).
Vale. Salud y cuidado al cruzar la calle (un paso
peatonal interestatal no vendría mal y, seguro, sería más
barato que las privatizadas).
Desde las montañas del sureste mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos.
PD: Opcional para Rayuela: “Letrero en Aguascalientes, Chiapas:
Prohibido el paso a tráilers.”
PD: De cartera política vencida. Casi todos los partidos
y organizaciones políticos, grandes y chicos, del confuso espectro
de la izquierda mexicana han venido, en tiempos distintos, a a dejarnos
claro que ellos sí nos han apoyado, detallan tiempos y lugares,
cantidades y calidades. Nos quieren cobrar desde la marcha del 12 de enero
hasta las distintas caravanas. Nos reclaman que los apoyemos en sus distintos
ajustes de cuentas a cambio del apoyo que nos dieron. No les debemos absolutamente
nada. Solos iniciamos, solos peleamos, solos nos morimos, fue nuestra sangre
y no la de ellos, la que alumbró el 94.
Casi todos los sin partido y sin organización política,
grandes y chicos, del confuso espectro de la sociedad civil mexicana han
venido, en tiempos distintos, a dejarnos claro que no les debemos nada,
que ellos nos deben todo, que no estamos solos, que qué más
se nos ofrece. Todo les debemos a ellos, por ellos iniciamos, por ellos
peleamos, por ellos morimos, fue nuestra sangre, y la de ellos, la que
alumbró el 94.
Con ellos, con los que dan todo y no cobran nada, con los siempre
insatisfechos, porque piensan que están haciendo poco o nada, con
los mayoritarios, con ellos queremos hablar. Para ellos es la Convención,
nosotros los apoyamos a ellos en la Convención, no a los dirigentes
de partidos y organizaciones políticas, grandes y chicos, no a los
que dejan clara la deuda que, dicen, tenemos con ellos. Con los desorganizados
sí, con los sin rostro, como nosotros, con los sin nombre, como
nosotros, con los despreciados y marginados por no tener partido ni proyecto
político “histórico”, con ellos sí. A prtir de ahora
la historia tendrá que tomarlos en cuenta, tendrá que tomarnos
en cuenta...
PD: Que delata lo que en realidad esconde “Aguascalientes”. –Ya
la tarde se ha ido detrás de los últimos periodistas que,
bajo la amenaza del minado de los accesos, se retiran con “exclusivas”
y otras reiteraciones. Cuando quedan solos el Sup hace una seña,
oculta por la sombra de la gorra. Todo mundo se pone en movimiento que
sólo en apariencia es caótico. Todos, incluso el Sup, se
arrancan el pasamontañas y el rostro. Multitud de torvos marineros
aparecen, el Sup delata ya un austero parche en el ojo diestro y empieza
a cojear ostenciblemente con su pata de palo. En el muñón
siniestro, donde debiera haber una mano, lleva un garfio que guiña
al reflejo de los relámpagos de agosto.
Otra señal y la gigantesca lona descubre lo que “Aguascalientes”
oculta bajo el boludo vientre atravezado de bancas y horquetas. La lona
en realidad es velamen, las bancas remos, la colina el cuerpo de un poderoso
navío, la tarima es el puente mando. La proa apunta hacia el poniente,
por la escalerilla de estribor se suben cañones y barriles de pólvora,
por la de babor ascienden marineros de tatuajes infinitos en brazos y en
rostros desamordazados. “Aguascalientes” se devela, se revela. Un barco
pirata, el único, el mejor. Ondea ya la bandera del cráneo
terrible sobre las dos tibias. Se inicia el navegar por la noche hasta
el día siguiente. Huye del sol, parece, este absurdo navío.
Por eso su obsesivo apuntar hacia el Occidente. El exSupahora murmura...
Ya viene de la noche el mar, ya el viento viene. Ya se cumple
el ciclo de la maldición, ya recomienza nuestro navegar. El viento
quiere dejar constancia de su furia y empieza a zarandear mi navío
como se zarandea la voluntad marinera ante femenina presencia. El desorden
empieza a apoderarse de hombres y demonios, nadie se ocupa del timón,
a nadie le importa el rumbo ni el destino. Este barco ha recorrido mares
de todo tipo y condición, su velamen ha sido acariciado por vientos
de orígenes diversos, ha naufragado en todas las islas y su amenazante
emblema ha conquistado todos los puertos. ¿Por qué habría
de preocuparnos este huracán sureño? Es preciso poner orden
en cubierta, ordeno que el timonel lo arrojen a los tiburons. Nadie me
escucha. Deguello al marinero que encuentro más a la mano. El barco
está a la deriva, estamos a punto de perecer en los mil mordiscos
de un arrecife de coral en el Peloponeso. Tomo el timón con el garfio,
el navío sigue dando tumbos sin decidirse aún a recibir los
ásperos y mortales besos del coral. Por fin la nave parece enderezar
su rumbo y regresar a la bahía de la que mi desesperanza nos sacó
esta madrugada. El orden regresa paulatinamente a cubierta, todos mis marinos
miran fijamente el sable que sostiene mi mano única, el sable que
no es el sable sino una vieja espada que llegó a mis manos después
de duro y desigual combate contra un tal caballero de los espejos. ¿Cuándo?
Cuando mi desventura me obligó a llevar mi paso por hidalgas tierras
y mi desesperanza, hoy fiero y bucanero navío, era cabalgadura de
frágil y evidente osamenta.
“Ahora soy un pirata... Un pirata es una ternura que explota
fiera, es justicia incomprendida, es desconsolado amor, es triste batallar
y soledad compartida, es un siempre navegar sin puerto, es perenne tormenta,
es beso robado, es siempre insatisfecha posesión, es sin descanso.
“Almirantazgos de diversas sedes han puesto precio a mi estar
sin rostro. Quieren mi noble cabellera, mi único ojo y la mueca
que llevo en lugar de labios, mi cabeza de mi cuello separada y de adorno
para sus suntuosas mesas. ‘¡Agarradlo!’, gritan histéricos.
‘¡Es un transgresor de la ley!’, claman las buenas y terrenas conciencias.
‘¡Matadle!’, ordenan los grandes señores de múltiples
palacios. ‘¡Es un profesional de la violencia!’, murmuran en las
cloacas ratas de todas las raleas. ‘¡Es malo!’, ‘¡Es cruel!’,
‘¡Un criminal embozado!’, ‘¡Que venga la paz!’, ‘¡Sí,
que venga sobre su sangre y la de los suyos!’, gritos y murmullos de gente
que se dice buena y lleva mierda en las venas y podredumbre en las entrañas.
Grandes y poderosos sabios, doblegados por el lujo y el dinero, aconsejan
la muerte peor: ‘¡Olvidádle! ¡No hay castigo más
cruel!’ Mi barco y los míos no titubean, ya antes hemos navegado
solos, puro mar y viento puro. El miedo a los hombre lo enterramos un amanecer
de año incierto, estando muertos vivimos, sonriendo lloramos. Nada
debemos al mundo e infinita es la cuenta por cobrar. ¡Por eso nuestro
fiero estar sin rostro! ¡Por eso nuestro tierno andar! ¡Por
eso nuestro permanenete desvelo! ¡Por eso nuestro todo apostar...
para que ganen otros!
“Ahora el viento se pone a nuestro paso, por entre milpas y acahuales
acechan mounstruos diversos, secretarios de Estado, pacíficos enterradores
de la esperanza, conformes del hartazgo. El barco del pirata empieza a
detenerse, será necesario recurrir a velas y remos. Truena mi voz,
tormenta en la tormenta, relámpago en la luz, ronco canto sin tonada.
¡Preparad todo! ¡Avanzar debemos! ¡Arrojad todo lo inútil!
¡Que todo lo que no sirva para volar ofende al impávido mar!
Mounstruos y vientos no ceden y obligan al navío en una bahía
entrar. La niebla nos acoge, cómplice y discreta. El viento, en
su desconcierto, se extravía en alguna biblioteca. Empieza a amanecer...
“Hay un revuelo de pájaros y hombres en cubierta, blancas
nubes se despliegan de mástiles y cielos, la larga cadena del ancla
del detierro gime al despegarse del húmedo lecho como de femenino
vientre nuestro sexo. El barco se mueve de nuevo, de nuevo se mueven hombres
y velas... nuestra esperanza camina... de nuevo. Todo se mueve, menos mi
sable fiero, mi espada de espejos arrancada, mi arma tierna de noche y
duermevela, de montaña...”
Amanece y todo vuelve a la normalidad. El barco es de nuevo “Aguascalientes”
y los piratas son, otra vez, transgresores de la ley. Nada delata la nocturna
confesión. Una sirena, apenada, pregunta donde quedan las letrinas.
Un par de milicianos cavan un agujero para enterrar un viejo cofre de tesoros.
Un oficial, en previsión, dibuja un mapa para localizarlo luego.
Heriberto juega con una caracola abandonada...
“Aguascalientes” está listo. Nosotros estamos listos.
Fumamos... y esperamos.
Desde algún puerto en las montañas del sureste
mexicano
Subcomandante Insurgente Marcos.
Pirata extraviado, profesional de la esperanza, transgresor de
la injusticia, bandido de suspiros, amo de la noche, señor de la
montaña, hombre sin rostro y sin mañana, y ahora, confeso
conspirador que pinta barcos del color de “Aguascalientes”, es decir, del
color de la esperanza...
Agosto de 1994.
México, con un cercano, eso espero, viento a su favor...
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